En tecnología, siempre hay algo nuevo en el horizonte. ¿Acaso no es propio de la naturaleza humana querer esperar al próximo modelo de coche “nuevo”, al siguiente televisor “más grande” o al smartphone “más rápido”?

La versión más reciente puede resultar más atractiva, especialmente para la dirección, que quiere contar con la tecnología más novedosa y puntera. Sin embargo, esperar para implementar una nueva herramienta o solución conlleva riesgos ocultos.

Para ayudar a su organización a dotarse rápidamente de las soluciones necesarias para los problemas actuales y evitar que un producto no encaje bien, es importante conocer los riesgos de esperar a una tecnología recién lanzada frente a implementar de inmediato una herramienta existente que ya cumple sus requisitos.

¿Los mismos problemas con un producto “nuevo”?

Tomemos como ejemplo las soluciones de gestión unificada de endpoints (UEM). Existen varias soluciones de UEM reconocidas que llevan muchos años en el mercado y, aun así, se lanzan constantemente nuevos productos relacionados con UEM.

La única forma de saber si debe esperar a un nuevo producto de UEM en lugar de optar por una solución probada es concretar de verdad por qué su organización necesitaba una solución de UEM para resolver sus problemas desde el principio.

La importancia de habilitar las operaciones desde cualquier lugar ha reforzado la necesidad de contar con una solución de UEM integral.

Aunque analistas de primer nivel como Gartner y Forrester consideran que las soluciones de UEM forman parte de un mercado maduro con oportunidades de crecimiento limitadas, en los últimos años se ha producido un crecimiento significativo de los casos de uso que respaldan a plantillas remotas, híbridas y de primera línea. Es fundamental que las organizaciones encuentren una solución de UEM capaz de admitir esos casos de uso y, además, ofrecer capacidades diferenciales.

El teletrabajo también ha planteado retos a la hora de gestionar y proteger endpoints. Las principales amenazas al proteger a una plantilla híbrida, remota o que trabaja desde casa incluyen ciberataques, errores humanos, vulnerabilidades de la computación en la nube y seguridad de dispositivos móviles.

El 58 % de los CISO ha observado más ataques dirigidos desde que habilitó el teletrabajo a gran escala. Los equipos de TI se ven ahora sobrecargados por la gestión y protección de un número cada vez mayor de endpoints frente a ataques de phishing y ciberamenazas.

El cambio hacia modelos remotos e híbridos exige un nuevo enfoque de seguridad. Las organizaciones deben proteger a los trabajadores remotos frente al aumento vertiginoso de los intentos de phishing y proporcionarles una experiencia digital personalizada y productiva. TI necesita una herramienta combinada para realizar y automatizar tareas de gestión y seguridad de endpoints que ofrezca una visión de 360˚ de su entorno.

En muchas situaciones, las soluciones de UEM ya consolidadas resuelven la mayoría de estos problemas, si no todos.

En definitiva, tanto para UEM como para cualquier otra tecnología, a las organizaciones les conviene optar por un producto nuevo y no probado solo si no pueden resolver los problemas con una solución conocida y contrastada.

Riesgos ocultos adicionales de los nuevos productos: calidad, coste de oportunidad, paquetes de precio y dificultades de implementación

Los nuevos productos ofrecen una calidad desconocida, incluso cuando proceden de proveedores conocidos

La posibilidad de que la nueva solución no sea tan buena como la herramienta original es quizá el riesgo más importante que debe tenerse en cuenta. Aunque la nueva solución proceda de un proveedor conocido y de confianza, no es posible saber solo por el anuncio si un producto recién presentado mejorará realmente lo que ya está disponible.

Los procesos y las implementaciones de su organización se convierten de facto en un entorno de pruebas para el proveedor, mientras el nuevo producto corrige sus fallos y problemas en tiempo real. Al fin y al cabo, a menudo solo después de implementar una nueva solución se hacen evidentes sus carencias.

Este escenario puede generar fácilmente frustración por la pérdida de tiempo y recursos si las organizaciones descubren que han instalado un producto inferior cuando ya conocían desde el principio la solución más adecuada.

Retrasar la decisión por nuevos productos reduce el retorno global de la inversión debido al coste de oportunidad

Otro riesgo que debe considerarse es la posibilidad de obtener un menor retorno de la inversión (ROI) al esperar a una solución tecnológica recién anunciada. Al fin y al cabo, y teniendo en cuenta el análisis del caso de uso de UEM anterior, existían razones operativas estratégicas por las que buscaba esta tecnología desde el principio.

Por tanto, si las organizaciones esperan demasiado para implementar una solución, seguirán sufriendo los problemas que eran lo suficientemente urgentes como para requerir una inversión presupuestada en una solución externa.

¿Durante cuánto tiempo estará dispuesta su organización a esperar una solución nueva y “mejor” cuando ya existe una respuesta para las fricciones y dificultades internas?

Los nuevos productos de proveedores consolidados pueden venderse en paquetes con soluciones menos deseadas a un precio más elevado

No solo hay que considerar el coste de oportunidad; también puede haber un precio efectivo más alto. En algunos casos, las organizaciones pueden tener que pagar más por un producto recién lanzado —mientras el proveedor define su estrategia de precios y sus opciones de paquetización— de lo que habrían pagado si hubieran implementado una herramienta existente.

Si el proveedor considera el producto más reciente como un “complemento” de una suite tecnológica existente, puede caer en la tentación de agrupar todas sus tecnologías relacionadas en una sola oferta.

Aunque su organización solo necesite —y espere— una única solución, puede acabar pagando por herramientas y funciones que no necesita porque el proveedor exige la compra de todos los productos relacionados para obtener el producto que realmente quería desde el principio.

Los nuevos productos introducen variables desconocidas en entornos empresariales críticos

Los nuevos productos son, por su propia naturaleza, nuevos. No existen guías de buenas prácticas conocidas para su implementación o uso; no hay referencias que consultar para obtener asesoramiento; no se han identificado áreas problemáticas que evitar.

En casos de uso y situaciones en los que la tecnología constituye la columna vertebral de las operaciones de toda una organización, cualquier variable desconocida genera el mayor riesgo posible de complicaciones —en el mejor de los casos— y de fracaso —en el peor—. La ventaja de un nuevo producto debe ser extraordinaria para compensar riesgos tan importantes.

En general, las organizaciones deberían evitar esperar a esa solución tecnológica llamativa que promete cubrir todas sus necesidades; la perfección rara vez existe, si es que existe. Valore cuidadosamente los costes —conocidos y desconocidos— de esperar a ese producto nuevo y brillante que promete resolverlo todo, especialmente cuando ya ha evaluado una solución que satisface los puntos de fricción actuales de su organización.